Trilogia de Marsella

Con ella se inicia la trilogía que, centrada en la figura del detective Fabio Montale y con la ciudad de Marsella como omnipresente protagonista, le encumbró como el más destacado representante de la novela negra francesa. Una oscura trama en la que se entretejen la xenofobia, la marginación y la satanización de los inmigrantes magrebíes, la corrupción y la amenazadora sombra de la extrema derecha.

La muerte de una destacada figura de la mafia marsellesa llevará a Fabio Montale, un policía escéptico y amante de los placeres de la vida, a introducirse en una oscura trama en la que se entretejen la xenofobia, la marginación y la satanización de los inmigrantes magrebíes, la corrupción y la amenazadora sombra de la extrema derecha. Y en medio de todo ello, Marsella, una ciudad en la que «hay que tomar partido» y donde, «demasiado tarde, uno se encuentra de lleno en pleno drama. Un drama antiguo, donde el héroe es la muerte».

Segunda entrega de la trilogía centrada en la figura del detective Fabio Montale y con la ciudad de Marsella como omnipresente protagonista, que encumbró a Jean-Claude Izzo como el más destacado representante de la novela negra francesa. Una compleja trama de mafias e integrismos que irán dejando en el camino demasiados cadáveres.

En ocasiones, las personas son víctimas de sus propios actos. Otras, simplemente lo son de la fatalidad. Como Guitou, cuya única culpa fue amar a una bella joven de origen argelino. Un amor que le llevó a estar en el sitio equivocado en el momento menos oportuno. Fabio Montale abandonará su apacible retiro para averiguar el porqué de su absurda muerte. Pero en el curso de la investigación se verá inmerso en una compleja trama de mafias e integrismos que irán dejando en el camino demasiados cadáveres.

El broche final de una de las grances creaciones de la novela negra contemporánea

«Esto es una novela. Nada de lo que en ella se cuenta, ha sucedido. Pero como me es imposible permanecer indiferente ante la lectura diaria de los periódicos, mi historia acaba tomando a la fuerza los caminos de lo real. Al fin y al cabo, todo ocurre en la realidad. Y el horror, en la realidad, supera –y con mucho– cualquier ficción imaginable. En cuanto a Marsella, mi ciudad, siempre a medio camino entre la tragedia y la luz, se hace eco de lo que nos amenaza», escribió Izzo.

Todo llega a su final, y puede que los malos sólo tengan su merecido en las viejas películas de Hollywood. Resulta difícil afrontar la realidad, la náusea que provoca es demasiado intensa. Bajo su falso fulgor se esconde una podredumbre que amenaza todo aquello que queremos, aun lo más inocente. Nada ni nadie se salva de ella.

El brillante punto final a una trilogía que redefinió el curso de la novela negra.