Pepe Carvalho

En Yo maté a Kennedy asistimos al nacimiento de Pepe Carvalho como personaje literario, en el marco de una novela que abrió espacios a la libertad de leer y escribir en España. Presentada como una aparente novela de aventuras, es un ajuste de cuentas a todos los tópicos que formaron parte de la educación moral, política, sentimental de los españoles progres. Aquí, Pepe Carvalho es un guardaespaldas de origen gallego que ha sido miembro del Partido Comunista de España y ahora lo es de la CIA.

Pepe Carvalho ha dejado la CIA tras 9 prometedores años y cuando iba a ser ascendido. Ahora es detective privado. Dejó la CIA sin haber ahorrado ni un duro y ahora quiere ser su propio patrón, vivir tranquilo y ahorrar para la vejez, pues ya tiene 40 años y hay que ir pensando en ello.
El cadáver de un bañista con el rostro descompuesto e irreconocible aparece en la playa y el dueño de una peluquería de barrio contrata a Carvalho para que averigüe el nombre del cadáver. No quiere más que eso y está dispuesto a pagar bien. Demasiado bien. No quiere ir a la policía y prefiere pagar a Carvalho para que lo averigüe sin tener que implicarse él mismo.
El asunto es un poco raro, pero un escéptico Carvalho no pregunta nada más y acepta el encargo.

Un hombre aparece muerto con unas bragas de mujer en el bolsillo. La viuda encarga la investigación del caso a un «huelebraguetas» gallego, un detective privado de complejo pasado. Lo que parecía ser un ajuste de cuentas sexual se convierte en un ajuste de cuentas político que tiene como fondo la sociedad española a medio camino entre la muerte de Franco y el intento de consolidación democrática. Carvalho trata de compensar sus angustias e inhibiciones guisando un salmis de pato a las dos de la madrugada o haciendo el amor con la pasividad de un animal caliente pero escéptico.

Los mares del sur es la cuarta de las novelas de la serie protagonizada por el detective Pepe Carvalho. A través de la investigación del asesinato del millonario Carlos Stuart Pedrell, Manuel Vázquez Montalbán pasa revista a la Barcelona de finales de los años 70, su historia reciente y sus diferentes grupos sociales.
En su itinerario detectivesco, Carvalho descubre que el muerto es un cincuentón en crisis que había mitificado el viaje de Gauguin a la Polinesia, al cual pretendía emular en compañía de una nueva joven amante.
Ante la falta de escrúpulos de unos y la violencia de otros, Carvalho es audaz, y también humano, crítico y comprensivo, mostrando finalmente su propia crisis existencial que le lleva a relativizar casi todo.
El autor repasa las clases adineradas y las clases trabajadoras, sus diferentes lenguajes y hábitos así como sus diferentes ambientes/guetos urbanos. La novela muestra, en el momento de la transición democrática, tanto la miseria moral de unos y otros como el lujo burgués y la penuria material de los trabajadores.

Asesinato en el Comité Central, quinta entrega de la serie Carvalho, publicada en 1981, fue en su momento motivo de controversia. Su argumento es un tópico de la novela negra: alguien es asesinado en un local cerrado, y por lo tanto, el asesino es alguno de los allí presentes.
Pero, si ese alguien es Fernando Garrido, Secretario General del PCE, asesinado en una reunión a puerta cerrada del Comité Central del partido, la cosa adquiere otros muchos matices. ¿Pretendía Vazquez Montalbán, desde su condición de ex-militante, anunciar la muerte del comunismo?
La oportunidad histórica la marcaba la época en la que apareció la novela, 1981, año en el que el Partido Comunista de España estaba sumido en una profunda crisis institucional. La aparición de una obra en la que se investigaba el asesinato de su Secretario General supuso todo un acontecimiento. Esta novela, junto a la Autobiografía de Federico Sánchez de Semprún, otrogaron un rostro humano a los comunistas, presentados hasta entonces como demonios con cuernos y rabo por la propaganda franquista y la iglesia o como héroes perfectos y abnegados luchadores por la resistencia democrática. Aquí aparece su lado humano, sus pequeñas o grandes mezquindades, sus enfrentamientos internos sobre el fondo de su menguante influencia política.
Más allá de la época, la novela nos presenta una trama cuidada, matizada por un elenco de personajes figurados pero reales (arquetipos, como dice Vázquez Montalbán) que van desde políticos, militantes de base, espías y ex-espías, sicarios y comisarios en plena Transición, entre la nostalgia franquista y la realidad de los nuevos tiempos.
Una novela a la que merece la pena acercarse y disfrutar con ella.

Tres historias, dos de ellas situadas en Barcelona y la tercera en Tailandia, llenan las páginas de la novela y las horas de un Carvalho que según palabras del autor «emprende un exótico viaje en un tiempo en que la aventura es casi imposible».
Tras resolver un desfalco en una pequeña empresa textil, Carvalho, sin ningún asunto a la vista, decide investigar por su cuenta la muerte de una bella mujer. El «asesinato de la botella de champán», como titulan los medios este misterio, le lleva a interrogar a los conocidos de la víctima, cuya imagen le obsesiona distrayéndole de una realidad que considera insuficiente y tediosa.
Intuyendo quién es el asesino pero sin conseguir que le contrate nadie del entorno de la víctima, decide dejar de lado este asunto cuando el hijo de una vieja amiga, Teresa Marsé, le comunica que ésta ha desaparecido durante un viaje a Tailandia.
Reacio a las peticiones de la familia finalmente decide aceptar su encargo y viaja a Tailandia. El detective desciende hasta los escenarios más sórdidos de Bangkok tras los pasos de Teresa y su amante Archit, perseguido como sospechoso del asesinato de un importante líder mafioso.
Sin embargo la resolución del caso llegará con su retorno a Barcelona.

En los balnearios nunca pasa nada… Hasta que pasa. Es entonces cuando se pierden las maneras, el decoro, la templanza, el bisoñé, la salud e incluso la vida.
Cada novela de la serie Carvalho responde a un nuevo desafío circunstancial, pero en este caso el detective creado por Manuel Vázquez Montalbán ni viaja ni come, y tiene que ingeniárselas para poder quemar un libro a hurtadillas. Sin embargo es una novela de gastronomía, de gastronomía caníbal, podría decirse. Fábula de la conducta individual y social de «viejos» y «nuevos» europeos, escrita en clave de humor y de terror suave. Un terror de balneario.

Una autoestopista pálida y cadavérica se aparece a los conductores en una carretera perdida, les salva la vida pero los vuelve locos. Un buque fantasma se dedica a atemorizar a los pescadores de los bancos de atún haciendo hervir los mares entre la niebla e impidiéndoles faenar. Un brutal asesinato, supuestamente cometido en un ritual fantasmagórico, esconde una oscura historia de contrabandistas. Tres historias de falsos espectros, de ánimas y aparecidos, en las que el detective Carvalho deberá discernir entre lo racional y lo sobrenatural.

Las historias aquí novelizadas descansan fundamentalmente en las anormales o subnormales características que a veces tienen las relaciones entre padres e hijos. En Hice de él un hombre, el padre patrón y patriarca trata de conducir el destino de su hijo como si fuera una prolongación de su propio destino. En cambio en Desde los tejados, es el hijo, un adolescente, el que protege a su padre maltratado y destruido por toda clase de fracasos. La relación madre-hija tiene un tratamiento casi bufo en Buscando a Sherezade.
 

El delantero centro fue asesinado al atardecer.

«Porque habéis usurpado la función de los dioses que en otro tiempo guiaron la conducta de los hombres, sin aportar consuelos sobrenaturales, sino simplemente la terapia del grito más irracional: el delantero centro será asesinado al atardecer.
»Porque vuestro delantero centro es el instrumento que utilizáis para sentiros dioses gestores de victorias y derrotas, desde la cómoda poltrona de cesares menores: el delantero centro será asesinado al atardecer.
»Porque el atardecer es la hora baja en la que descienden los biorritmos del entusiasmo, y el degüello y el estertor resuenan con una música tan truculenta como melancólica: el delantero centro será asesinado al atardecer».
(Anónimo recibido en las oficinas del club de fútbol más rico del mundo).

El laberinto griego

Pepe Carvalho, investigador privado, recibe de una extraña pareja francesa, Claire y Lebrun, el encargo de hallar el paradero de Alekos, el marido griego de Claire, un griego fugitivo del amor de la muerte. Mientras recorren los antiguos barrios industriales de la Barcelona preolímpica en busca del oscuro personaje, el corazón de Carvalho sucumbirá ante la belleza inalcanzable de Claire.
Paralelamente otras dos mujeres también buscan al hombre de su vida, y una de ellas, Charo, acaba convirtiéndose en el principal personaje, aunque ausente, de una novela dedicada a la irracionalidad del amor.

Una operación de desestabilización política internacional está en marcha y todo puede ocurrir en los Juegos Olímpicos de Barcelona. El detective Carvalho deberá desenmascarar a los villanos antes de que Estados Unidos lance sus misiles, porque su vicepresidente, que no está familiarizado con la geopolítica, cree que Bagdad está al lado de Barcelona.
 

La principal víctima de la corrupción es el propio corrupto, sobre todo si ha traicionado los ideales de honestidad de toda una vida. Es el caso de El hermano pequeño, una historia habitual en la España y la Europa de las corrupciones que Carvalho investiga con su talante de siempre, con su capacidad de descubrir el desorden que se esconde detrás de toda apariencia de orden. Un libro —compuesto por otros relatos— en el que el humor, el sarcasmo y la melancolía resucitan al Carvalho más esencial y su universo de personajes imprevisibles, como un loco enamorado de Marylin Monroe y un usurpador de la personalidad de Pepe Carvalho.

El Premio

Un «ingeniero» de las finanzas está contra las cuerdas y quiere limpiar su imagen promoviendo el premio mejor dotado de la literatura universal. La fiesta de concesión del Premio Venice-Lázaro Conesal congrega a una confusa turba de escritores, críticos, editores, financieros, políticos y todo tipo de arribistas y trepadores atraídos por la combinación de «dinero y literatura». Pero Lázaro Conesal será asesinado esa misma noche, y el lector asistirá a una indagación destinada a descubrir qué colectivo tiene el alma más asesina: el de los escritores, el de los críticos, el de los financieros o el de los políticos, aunque sea a costa de un cadáver nada exquisito que ha cumplido uno por uno todos los requisitos para ser asesinado. Carvalho se sumerge en este mar de tiburones, viajando en un jet privado y bebiendo las mejores marcas de whisky del mundo mientras traza la línea que cierra el círculo y da título a la novela que no llegó a ganar el premio: Ouroboros.

El quinteto Buenos Aires

El tío de América que nunca faltaba en las familias españolas le encarga a Carvalho que vaya a Buenos Aires a buscar a un primo que ha querido desaparecer después de haberse salvado en los tiempos de la dictadura militar. Carvalho percibe en Buenos Aires el espectáculo de después de una batalla, la reconstrucción de la razón colectiva y personal en tiempos de sustitución de la épica y la crueldad por el cinismo superviviente. La búsqueda del fugitivo bonaerense le permite a Carvalho atravesar con su mirada extranjera, vertical y horizontalmente, una de las sociedades más urbanas, más complejas, fascinantes y contradictorias del mundo, metáfora misma del universo mestizo del fin de milenio. De aventura en aventura, a los acordes del quinteto humano y musical de Buenos Aires, Carvalho contribuye al sexteto como mirón de una relación vida-historia que no puede entender del todo.
(El autor se ha permitido la osadía de escribir varios tangos que forman parte de la trama-intriga de la novela).

Milenio Carvalho I: Rumbo a Kabul

Mientras en un alto despacho Pepe Carvalho es acusado de asesinato, él y su inseparable Biscuter viajan en ferry rumbo a Génova bajo nombres falsos, los literarios Bouvard y Pécuchet. Junto a ellos navega una tal Madame Lissieux, con la que Biscuter parece entenderse muy bien, pero que desaparece al pisar suelo italiano, y un poco antes de que se estropeen los frenos del coche que conducía a los dos socios…, quienes, pese a todo, superan este primer escollo y prosiguen su periplo hacia Grecia, decididos a dar la vuelta al mundo. Pero alguien no cree que sean dos inofensivos turistas, y el viaje se irá convirtiendo más bien en una huida, en una persecución. A través de Israel, de Turquía, rumbo a Kabul, donde les espera una insospechada misión, y donde esta aventura podría haber concluido.

Milenio Carvalho II: En las antípodas

Carvalho y Biscuter, cual don Quijote y Sancho, cual Phileas Fogg y Picatoste, han dejado atrás el avispero afgano y, en su huida, han llegado a Bangkok, lugar mítico del pasado del detective, pero ni siquiera en Bali van a hallar descanso; etapa a etapa, se han ganado demasiados enemigos… Y a partir de su escala en Australia van a contar con un sorprendente compañero de viaje, un etarra excarcelado en cuyo velero deben atravesar el océano, rumbo a Suramérica. Pero mientras Biscuter se crece ante la adversidad y tienta a Carvalho con una gran sorpresa para el final del viaje, a éste le puede la melancolía: el mundo se ha vuelto un lugar detestable, y encima su ayudante ha empezado a actuar por su cuenta.