Novelas. Vázquez Montalbán

Atzavara es un pueblecito de montaña cerca de la costa de Terragona. Paulatinamente abandonado por sus habitantes originales, ha sido tomando por gentes de la ciudad que, transformando las casas semiderruidas en mansiones espléndidas, pretenden convertirlo en su paraíso estival. En el verano de 1974 se reúne allí un grupo heterogéneo. Son profesionales con una posición consolidada, entre los que no faltan los matrimonios liberados y los homosexuales. Procedente de otro ámbito social, se les suma un joven que pretende servirse de ellos para mejorar su posición. Cuatro narradores, desde cuatro perspectivas distintas, rememoran tiempo después ese encuentro, que el talento de Manuel Vázquez Montalbán convierte en una acedada reflexión sobre las características y las limitaciones de un determinado grupo social, el de una burguesía acomodada y moderna que se resiste a olvidar sus sueños de juventud.

El protagonista de esta novela airada de Manuel Vázquez Montalbán está recluido en un manicomio penitenciario. Desde ahí lanza sus andanadas contra el mundo y recuerda su propia historia, la peripacia personal del estrangulador de Boston, repleta de pistas falsaso auténticas que hacen dudar al lector de que este loco sea un estrangulador, de que haya asesinado a tanta gente como proclama y de que la ciudad de sus desventuras sea Boston. ¿Acaso no es el prototipo del hombre nuevo insolidario, víctima y verdugo del principio de que el hombre es un loco para el otro hombre? Novela compleja y enigmática, visceral, que inaugura un capítulo nuevo en el inmenso talento narrador de su autor, está llamada a señalar un hito en la narrativa española contemporánea.

En el verano de 1956 desapareció en Nueva York Jesús Galíndez, representante del Gobierno vasco en el exilio ante el Departamento de Estado norteamericano. Fue secuestrado, torturado y asesinado, y todas las sospechas apuntaron a la mano negra del dictador de la República Dominicana Rafael Leónidas Trujillo. ¿Cómo acabó conectado un político vasco con las cloacas políticas de un Estado caribeño? ¿Trabajaba Galíndez como agente encubierto para los servicios secretos estadounidenses? ¿Estaba vinculado a oscuras tramas conspirativas? ¿Fue un héroe idealista o un villano maquiavélico? ¿Cuál era el pasado de ese personaje escurridizo y ambiguo?

Este libro es una eficacísima mezcla de novela política y thriller histórico en cuya trama confluyen el universo del exilio español tras la Guerra Civil, las dictaduras caribeñas y el submundo de los servicios de inteligencia. Vázquez Montalbán narra alternando dos tiempos históricos –la época de Galíndez y el presente desde el que una estudiante norteamericana investiga los hechos–, y entre sus méritos destaca la construcción de un personaje complejo, enigmático, contradictorio y resbaladizo

Desde los tejados

Novela corta

El Pianista

No era concertista, sino que tocaba en un club: sus ilusiones se habían desmoronado a la misma velocidad, con el mismo compás trágico que la historia de España. Un día, al local donde trabajaba llegó un viejo conocido. El pianista no le dijo nada: del mismo modo que él llevaba el estigma de la derrota en los pliegues de su existencia, el conocido ostentaba los signos del vencedor. De todos modos, el pianista no pudo evitar que la máquina del recuerdo se pusiera en marcha. Y de ese modo, durante un lapso mágico, él fue memoria y presente, exaltación y decadencia, vigor y sumisión: un fruto esquizofrénico de una historia particularmente difícil. El pianista, incluso más allá de la metáfora del esplendor y caída de un proyecto histórico, es una reivindicación de la ética como guía del comportamiento y una espléndida novela llamada a tensar los cables de la memoria del lector. «Una honda reflexión ética sobre el papel del artista en la sociedad y una respuesta a la avanzada posmoderna.» RICARDO SÁNCHEZ BEIROA

Aquel 23 de febrero

Novela Corta

Reflexiones de Robinsón ante un bacalao, una perspicaz y mordaz aventura que nos relata Manuel Vázquez Montalbán con su característica locuacidad.

Se trata de las reflexiones, pensamientos y peripecias, de un naufrago que, antes de verse en tal situación, ha sido un gourmet de exquisito paladar. Encima, adinerado dada su truculenta forma de “ganarse la vida”, un tanto especial y bastante torpe, en mi opinión.

El caso es que nuestro amigo naufraga en una isla remota sin nada más que lo puesto, su agenda y un par de rotuladores. Ni cuchillos, ni cerillas, ni una manta…nada. Comienzan sus reflexiones. Hace balance de sus anteriores actos. Rememora a quien ama. Recuerda, saborea y describe aquellos platos que ha degustado en su anterior situación, antes de ser naufrago, y se hace consciente de la suerte que ha corrido antaño.

El azar pone a prueba a nuestro Robinson, enviándole algo, vía marítima, que lo pondrá en tesituras tanto psicológicas como tangibles, que medirán su valía, sus nervios y su talante. Además de hacerlo relamer. No os digo más. Os recomiendo su lectura, más ahora que, quien más y quien menos, visita alguna playa. Te recomiendo te pongas en su lugar. Un buen ejercicio de autocrítica.